viernes, 24 de octubre de 2014

Reflexiones divertidas sobre el yoga

(Basado en un texto de Roberto Rodríguez Nogueira, profesor de yoga, blogger y escritor, me he pemitido resumirlo y realizar alguna pequeña modificación)

Es que no soy nada elastico, o es que no estoy en forma
Si piensas que tienes la misma flexibilidad que un chicle de madera, necesitas yoga, vienes a mejorar la elasticidad y tu forma fisica, es normal que no la tengas, ambas cosas no deben ser un requisito, sino la consecuencia de tu practica

Es que soy muy mayor ya
El maestro Iyengar enseño a la reina de Dinamarca a ponerse sobre la cabeza (Sirsasana), cuando su alteza tenía 92 añazos, y el mismo Iyengar estuvo dando clases hasta días antes de su muerte con ochenta y muchos

Eres albañil, bomber@, miner@, superhéroe, etc
Busca un yoga suave. Ya estás en forma. Relajarte, suspender el sufrimiento, te saldrá mejor en un entorno de calma evidente

Eres probador de colchones, funcionari@, parte humana de un ordenador, dependiente
Te irá bien un yoga más atlético y vigoroso: después  te relajarás más fácilmente.

Eres ama de casa
Por Dios bendito, ¡apúntate ya! El oficio más complejo, útil e importante de la sociedad encuentra grandes beneficios en cualquier estilo de yoga.

Eres parad@, despedid@, contratad@ por horas, fotocopiador de los libros de texto de tus hijos, miembro de lista de morosos, albañil sin ladrillo, científic@ sin subvención
¡Haz yoga! Si de verdad crees que eres algo de lo que he dicho arriba, ¡necesitas el yoga! Porque ¡¡¡no lo eres!!!. Superas toda definición y rebosas posibilidades. El yoga es una puerta excelente a la que llamar para recordarlo cuando las cosas se ponen chungas. Para eso está.

Quieres conocer a Dios, trascender los velos de lo sensible, vencer al mundo, aplacar las pasiones, controlar tu mente, renunciar a todo apego, abrir tus chakras, dejarte rastas…
 Cuidadín. Asegúrate de que tu novi@ no acaba de dejarte, que el amor de tu vida no acaba de casarse con otr@, etc. Asegúrate de que no es que te parezca más fácil jugar a abrir chakras que mirar a los ojos a quienes te rodean y ver tu propio sufrimiento reflejado en ellos.
Antes de poder renunciar a algo hay que amarlo. El yoga puede ser una huida, y es mejor que otras, pero ése es un mal enfoque.

¿Qué precio debo pagar? La formación de un buen profesor de Yoga no es sencilla ni barata. Si pagas 20 € por un mes de clases no puedes exigir calidad, y te conformarás con lo que haya, que suele reflejar el precio que has pagado.

¿Gimnasio o centro de Yoga? Los gimnasios, ofrecen buenas instalaciones y servicios, pero tienen una competencia feroz, y esto hace que sus profesores cobren muy poco, y que sigan  la moda del momento, con lo que los socios que pagan una cuota general un día hacen Yoga, otro Zumba-Mambo, otro Pilates, otro piscina… Así frecuentemente los grupos no se consolidan y no se puede mantener una progresión. Y lo peor de todo, muchas veces el profesor que te da yoga es el mismo que te da zumba o que hace body combat, que no es que sea imposible, pero si un poco contradictorio. Ademas encontrar la paz interior escuchando las sevillanas de la clase de al lado es complicado.
Los centros de Yoga suelen ser más caros. Suele valerlo. Te aseguras de que vas a tener un trato a la medida de tus necesidades por parte de profesionales. No conozco a nadie que haya abierto un centro de Yoga sin amar el Yoga y sin una sólida formación. Y ninguno se mantiene si lo que ofrece no es excelente. Incluyen, además, la oportunidad de profundizar en facetas esenciales del Yoga (meditación, pranayama, Nidra yoga, visualización…), que son imposibles de trabajar en otro tipo de centros.

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