sábado, 1 de noviembre de 2014

OSHO y los espejos

A la mente le encanta clasificar y poner etiquetas a todo, incluso a las personas, lo que llamamos prejuicios, pero las etiquetas son para la ropa, no para las personas. Porque una prenda no evoluciona ni cambia por si misma, pero una persona si, y cuando la etiquetamos, la estamos limitando, estamos haciendo de ella una estatua que tuviera que permanecer inmutable el resto de su vida.

Así lo explicaba Osho:

P: ¿Quién eres tu?

R: Quienquiera que tú pienses, porque depende de ti. Si me miras con un vacío total, seré diferente. Si me miras con ideas, esas ideas me colorearán; si vienes a mi con prejuicios, seré diferente. Yo sólo soy tu espejo. Tu propio rostro se verá reflejado. Hay un proverbio que dice que si un mono se mira en un espejo, no se encontrará a un apóstol mirándole a través del espejo. Solo habrá un mono mirándole a través del espejo.
Por eso depende de la manera en que me estés mirando. Yo he desaparecido completamente por eso no puedo imponerte quien soy yo. No tengo nada que imponerte. Solo hay una nada, un espejo. Ahora tienes total libertad.
Si realmente quieres saber quién soy, tienes que estar tan absolutamente vacío como yo. Entonces habrá dos espejos mirándose mutuamente, y sólo se reflejará un vacío infinito:
dos espejos mirándose mutuamente. Pero si tienes alguna idea, entonces verás tu propia idea reflejada en mí.

OSHO / Autobiografía de un místico espiritualmente incorrecto

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